Retrotrayéndome a la infancia: Las aventuras de Tintín.

El otro día, paseando por el fondo de armario de Netflix, me encontré con la versión en dibujos animados de los cómics de Tintín, hechos por Hergé.

La última vez que había tenido contacto con estos dibujos fue hace unos quince años, cuando el VHS estaba de moda. En mi caso fui accediendo a esta serie por promociones de ciertos periódicos o cierta franquicia pizzera que existía por esos momentos.

Ya podréis observar el caos que esto suponía para ver los dibujos en el orden de los cómics e incluso ver luna cinta que continuaba otra cinta. Es decir, por ejemplo, podías tener el Secreto del Unicornio, pero no su continuación, El tesoro de Rackham el Rojo, con lo cual, si no habías leído los cómics (que devoré antes de ver las cintas) te quedabas sin saber su continuación, generando en muchos casos cierta frustración. A veces, si tenías suerte, un amigo te lo podía dar, o intercambiar.

Netflix, divide la serie en tres temporadas, cada cómic tiene dos capítulos para desarrollarse y están ordenados cronológicamente como en los cómics. Que esté ordenado así, hace que la serie sea episódica a más no poder y que para ver un arco argumental de varios cómics, tengas que ver cuatro capítulos o más, dependiendo del arco. Esto hace que te veas al menos dos del tirón, que mas o menos ocupa una hora de nuestra vida.

Metiéndose ya en la serie, si bien, es bastante fiel a los cómics, en cuanto historia, me ha sorprendido recordar el lenguaje utilizado, muy fino. Palabras como recórcholis están por doquier. Esto hace que la serie quede demasiado infantil en ciertos momentos. A parte, la serie sabe muy bien a quien se dirige, siendo una correctísima adaptación para críos y jóvenes.

Al durar tan poco, los capítulos, normalmente se hacen dinámicos y hace que empieces a ver el siguiente, sobre todo si está dentro de un arco que aún no ha concluido. Esto ocurre con bastante frecuencia, además.

No obstante, su empeño en ser fiel a los cómics y en contarte casi todo lo que ocurre en estos se puede volver en su contra, pues aunque como ya se ha dicho, los capítulos son amenos y cortos, algunos se pueden volver tediosos.

Imagen de cabecera de Tintín.

Tintín, El capitán Hadock, El profesor Tornasol o malos como Rastapópulos están excelentemente representados, aunque por ejemplo Tintin, o los hermanos Hernández y Fernández apenas evolucionen, algo que si sucede con otros personajes como los también mencionados Hadock y Tornasol. El perro de Tintín, Milú, tiene una gran presencia siendo uno de los destacados motivos para querer a la serie, siempre divertido y pendiente de su dueño.

La animación es muy hija de su época e intentando respetar los dibujos hechos Hergé. No destaca, pero tampoco es molesta.

Finalmente, resumiendo, podemos decir que es una serie que gustó y gustará a los amantes de los cómics. Gustará a los niños y que se ve en poco rato de tiempo. También es apta, para tener de fondo mientras se hacen otras cosas. A destacar, por cierto, la BSO, que es estupenda.

Hasta aquí todo, un abrazo.

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